Soneto en X
Conferencia / Performance / Libro
Stéphane Mallarmé
Tiempo
¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero cuando se me pide que lo explique, no lo sé. [San Agustín, Confesiones, 11.14]
Para algunos teóricos, el ritmo constituye el fundamento de toda organización temporal de los sonidos. Para otros, el ritmo se organiza a partir de la métrica. Sin embargo, no es en la exclusión de uno de estos términos, sino en su relación de oposición, donde uno encuentra de manera más conmovedora el impacto del encuentro entre ley y libertad, entre lo mecánico y lo orgánico, entre lo general y lo particular o la repetición constante de lo mismo frente a la creación espontánea de lo siempre nuevo.
Es así que adquirirán singular importancia todo acento expresivo oportunamente ubicado (en las diferentes artes los acentos podrán denominarse con los términos color, gesto o palabra). Y en música, por caso, hablaremos de acentos tonales (en relación a la altura de un sonido), de fuerza (en relación al volumen o al ataque del sonido) o agógicos (referidos a la duración del sonido).
La pulsación regular es una característica común en muchas obras de arte, ya se la interprete como línea continua o intermitente. En las artes verbales —como la poesía— la regularidad convoca al fenómeno de la rima y los esquemas de acentuación. La palabra más apropiada para este efecto es, justamente, ritmo.
(…) En la Grecia clásica la música estaba al servicio del texto. La música exclusivamente instrumental ocupaba un estrato social inferior al que ocupaba la música vocal, por lo que, lógicamente, los esquemas rítmicos de la poesía se convirtieron en modelos de los esquemas rítmicos de la música.
Históricamente ha sido más fácil pensar y escribir sobre música como si fuera un estado más que un proceso. De hecho, el tiempo es la menos explorada de las dimensiones primarias de la música. Los ritmos, los esquemas rítmicos, los metros y las signaturas métricas no arrojan mucha luz sobre la forma real en la que se desarrolla la percepción de la música y en la que se percibe el tiempo. La propia aparición de nuestra notación rítmica dilata la movilidad dinámica que se oye en la música, y los analistas se han acostumbrado a emplear términos espaciales para conceptos temporales.
El lenguaje mímico —no sonoro— es, esencialmente, de naturaleza rítmica. La poesía constituye un lenguaje musicalizado que ofrece especial importancia al ritmo y a sonoridades sobre las que el uso del lenguaje corriente no repara.
Creer que el ritmo musical tiene su fuente central en la rítmica griega es erróneo. Los sonidos de la naturaleza –un arroyo que fluye, una rama quebrada o el rugido de un animal– constituyen fundamentales índices de movimiento y de propulsión vital, donde se confunden valores objetivos y subjetivos.
[Del capítulo “Tiempo” del libro Soneto en X. Reflexiones sobre el ritmo a partir de un soneto de Mallarmé, inédito, 2024.]